Historia de esperanza

Tiempos de Esperanza nació en 2018, uniendo a tres personas completamente diferentes con un mismo propósito: servir. Sin experiencia previa en fundaciones, pero impulsados por la fe y la pasión, comenzaron una misión que rápidamente cruzó fronteras.

Desde entonces, hemos llevado Esperanza a miles de personas en 12 países, 5 programas, 50 aliados y más de 135 proyectos. Ofreciendo apoyo concreto a más de 263,000 niños y niñas.

¿Por qué lo hacemos?

Creemos firmemente que cada persona puede marcar la diferencia, incluso si es ayudando a una sola vida. Invitamos a todos a encontrar su propia forma de contribuir, a involucrarse con su comunidad, y a sumarse a este movimiento de compasión activa.

Un equipo mundial

Trabajamos de la mano con aliados alrededor del mundo que comparten nuestra visión, porque estamos convencidos de que la transformación verdadera ocurre cuando muchas manos se unen para servir. Pequeñas acciones, realizadas con amor y fe, pueden construir un mundo mejor para todos.

Motivados por la fe

Creemos que Dios une caminos con propósito. Él puso en nuestros corazones el deseo de servir y nos
ha guiado en cada paso del camino. Aunque no contábamos con estructura al principio,
confiamos en que la fe, cuando se pone en acción, mueve montañas y transforma realidades.

“Porque yo conozco los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.”

Jeremías 29:11

Pasión antes

que experiencia

No comenzamos con todas las respuestas, pero sí con toda la intención. Aprendimos haciendo, cometiendo errores y celebrando cada pequeño logro. Nuestra historia demuestra que no se necesita ser experto para comenzar, solo estar dispuesto a amar y actuar.

Un impacto que cruza fronteras

Con visión y compromiso, lo pequeño se vuelve grande. Lo que comenzó como un sueño entre tres personas se ha convertido en una red de apoyo internacional que sigue creciendo. Nuestro modelo se basa en alianzas sólidas, amor al prójimo y acción constante.

Lo esencial:

alimentar y acompañar

Dar de comer es un gesto simple pero profundamente transformador. Alimentar a un niño es cuidar su presente y proteger su futuro. Esta ha sido una de nuestras acciones más consistentes, porque creemos que atender necesidades básicas abre caminos hacia la dignidad y la esperanza.

Humildad y

servicio compartido

Trabajamos para compartir lo que hemos recibido. Nuestra misión no nos pertenece: es de todos. Creemos que las bendiciones cobran sentido cuando se comparten, y que el verdadero liderazgo nace desde la empatía y el ejemplo.

Un llamado

a todos

Ayudar a una sola persona ya puede cambiar el mundo de esa persona. Por eso, invitamos a cada quien a sumarse desde donde esté: apoyando, donando, sirviendo o simplemente siendo un puente de amor. Las pequeñas acciones colectivas pueden generar una transformación duradera.

Soñamos con

un mundo

más compasivo

Nuestra visión es clara: un mundo donde más personas eligen cuidar a los demás. Sabemos que ese mundo es posible cuando actuamos con compasión, responsabilidad y fe. Juntos, podemos construirlo.

Contactanos

Fundación Tiempos de Esperanza

@fundaciontiemposdeesperanza